¿Quiénes somos?

El Bufete se fundó en el año 1941 y, desde entonces, se ha dedicado principalmente al asesoramiento legal en materia de gestión y resolución de conflictos.

A lo largo de todos estos años el despacho ha ido acumulando una experiencia y procedimientos únicos, ya que hemos participado en asuntos de muy distinta naturaleza y duración. 

Desde pleitos que han durado más de 25 años y afectado a un gran número de personas, hasta negociaciones y mediaciones que han requerido una dedicación intensiva para una rápida resolución en interés del cliente. Desde procedimientos familiares complejos que han implicado en un mismo asunto problemática tan diversa como puede ser la incapacitación civil de personas, conflictos sucesorios y sucesión de empresa familiar, hasta la defensa de bancos y grandes corporaciones ante las demandas de clientes consumidores, o pleitos que han afectado a distintas jurisdicciones y países.

A diferencia de otros despachos que cuentan con una gran estructura y una organización piramidal, nosotros preferimos mantener una estructura mediana basada en la promoción de la independencia de criterio técnico de cada profesional que nos permita asesorar al cliente sin la presión de costosas estructuras y necesidad de crecimiento constante.

Aspiramos a un equilibrio entre el ejercicio artesano de la profesión y la rentabilidad económica de los asuntos. Por nuestra estructura y tamaño, los abogados que integran el bufete pueden dedicar a cada conflicto el tiempo y energía que se merece, ya que cada asunto requiere tiempo para su comprensión por parte del abogado, el estudio del marco jurídico aplicable, identificación de las posibles estrategias negociadoras o procesales, la explicación al cliente de los riesgos que asume en cada caso y, finalmente, la ejecución de la estrategia elegida conjuntamente.

La experiencia nos ha enseñado que cada conflicto y cada cliente es distinto al anterior y por ello requiere un tratamiento diferenciado. Por eso huimos de cualquier asesoramiento estandarizado o basado en la utilización de modelos de cualquier tipo. Además de una contrastada calidad técnica, todos los abogados del bufete tienen una gran calidad humana y capacidad empática, de forma que se puedan adaptar a las concretas necesidades de cada cliente, según su perfil, modelo de negocio, o contexto familiar o personal.

Nuestra fórmula de éxito es la satisfacción del cliente, y por ello le informamos con total transparencia de la gestión del asunto, de forma que conozca y entienda los riesgos a los que se enfrenta en cada momento, haciéndole partícipe de la elección de la estrategia más adecuada para la mejor solución a su caso.

El despacho se caracteriza por su total independencia, huyendo de cualquier conflicto de interés o la pertenencia a cualquier sector económico, político o ideológico que pueda poner en riesgo nuestra independencia, como elemento fundamental para la defensa a ultranza de los derechos de nuestros clientes.   

Asesoramos a clientes de toda índole y naturaleza que requieran de asesoramiento legal de complejidad. Asesoramos a clientes nacionales y extranjeros en España y en el extranjero, a través de la red de despachos independientes denominada International Jurists (http://www.internationaljurists.com/), a la que pertenecemos desde hace 20 años.

Nuestros socios forman parte de consejos de administración de sociedades mercantiles y entidades sin ánimo de  lucro, y eso les permite visualizar la problemática de las compañías desde su interior.   

El porcentaje de éxito de los asuntos que nos son encomendados es muy elevado, gracias al empeño y dedicación que dedicamos a los asuntos.

Política de honorarios

Como cada cliente y cada caso son diferentes, también puede ser la manera de retribuirlo.

Nuestra estructura nos permite ser adaptarnos ante cada situación, y tratamos de prever los distintos escenarios que desencadenará un caso.

Por eso, en cada caso y con cada cliente pactamos unos honorarios a medida guiados siempre por los siguientes principios:

  • Transparencia: De manera que el cliente sepa cuánto le va a costar nuestro asesoramiento.
  • Rentabilidad: De modo que el despacho obtenga siempre la retribución merecida en relación con los recursos invertidos en los diferentes asuntos.
  • Enfoque a resultado: De manera forma que se pueda pactar, cuando el cliente así lo requiera, una participación en el resultado obtenido por el cliente.

De la misma forma en que tenemos cierta flexibilidad para adaptarnos a sus necesidades y posibilidades, también exigimos a nuestros clientes que entiendan que nuestros servicios no son únicamente la venta de horas de trabajo, sino la aportación de muchos años de experiencia, formación, estudio, y una profunda dedicación que redunda en su beneficio.

Como no siempre es posible predecir la duración de un asunto y las incidencias que pueden aparecer, agradecemos también la flexibilidad y comprensión de los clientes para adecuar los honorarios pactados al valor real de nuestros servicios en aquellos casos en los que la primera propuesta queda desfasada.